El valor de una instalación profesional de microcemento
El microcemento se ha consolidado como una de las soluciones más innovadoras en el mundo del diseño y la renovación de interiores y exteriores. Su capacidad para aplicarse sin necesidad de retirar revestimientos anteriores, junto con su acabado continuo, lo convierte en una opción ideal para quienes buscan una transformación estética y funcional sin obras complejas.
Pero el éxito de este revestimiento no depende solo del material: una aplicación profesional es imprescindible. Cada fase del proceso —desde la preparación del soporte hasta el sellado final— tiene un impacto directo en la durabilidad, el aspecto y la resistencia del resultado. En este artículo, te mostramos paso a paso cómo se realiza una instalación profesional de microcemento, explicando en detalle cada etapa y su importancia.
Evaluación del soporte: diagnóstico previo esencial
Todo proyecto de microcemento debe comenzar con un análisis técnico del soporte sobre el que se va a trabajar. Este paso no solo determina si la superficie es apta, sino que permite prever y prevenir futuros problemas como fisuras, humedades o desprendimientos.
Una evaluación profesional incluye:
- Verificación de la estabilidad del soporte: no debe haber grietas activas, humedades ascendentes ni materiales sueltos.
- Identificación del tipo de soporte: cemento, azulejo, mármol, pladur, yeso… cada uno requiere un tratamiento diferente.
- Detección de nivelaciones o irregularidades: que deberán corregirse para un acabado uniforme.
Omitir este paso puede provocar fallos estructurales en el revestimiento. Por eso, es fundamental realizarlo con la atención que merece.
Preparación del soporte: limpieza, nivelación e imprimación
Una vez evaluado el soporte, se procede con su preparación técnica. Esta etapa garantiza la adherencia del microcemento y previene defectos durante su aplicación.
Pasos clave:
- Limpieza profunda: se eliminan restos de polvo, grasa, pinturas antiguas o ceras que puedan interferir con la adhesión del material.
- Corrección de juntas o desniveles: en caso de superficies como azulejos, se deben rellenar las juntas y nivelar la base.
- Aplicación de imprimación: se utiliza un primer específico según la porosidad del soporte. Este producto crea un puente de unión entre el soporte y el microcemento base.
Además, en zonas de alto tránsito o superficies susceptibles a movimientos estructurales, se recomienda aplicar una malla de fibra de vidrio, que actúa como refuerzo técnico.
Aplicación de la primera capa de microcemento base
Con el soporte listo, se inicia la aplicación del microcemento base, que proporciona cuerpo y resistencia al sistema.
Características del microcemento base:
- Tiene una textura más gruesa que el microcemento de acabado.
- Se aplica con llana metálica, en una capa delgada pero uniforme.
- Aporta solidez y facilita la adhesión del resto del sistema.
Después de aplicar esta primera capa, se deja secar durante unas 12 a 24 horas dependiendo de la ventilación y la temperatura ambiente. No es recomendable acelerar este proceso con calor artificial, ya que puede alterar la estructura del material.
Aplicación de la segunda capa de microcemento base y lijado
Tras el secado completo de la primera capa, se aplica una segunda capa de microcemento base para reforzar la uniformidad y corregir cualquier posible irregularidad.
En esta fase se debe:
- Usar nuevamente una llana metálica para extender el material en una capa fina.
- Esperar el tiempo de secado adecuado antes de continuar.
- Realizar un lijado con grano medio (40 a 80) que elimine imperfecciones y prepare la superficie para recibir la capa decorativa.
El lijado no solo mejora la textura, sino que también facilita la correcta penetración del microcemento de acabado.
Aplicación del microcemento de acabado
El microcemento de acabado, también conocido como microcemento fino, es el que define la estética del revestimiento. Su textura más suave permite lograr efectos decorativos y acabados visuales únicos.
Detalles del proceso:
- Se aplican una o dos capas, dependiendo del diseño deseado.
- Puede pigmentarse en una amplia variedad de colores.
- Se utiliza una llana flexible que permite controlar el efecto visual (más o menos veteado, más o menos uniforme).
Es una fase donde la destreza del aplicador influye significativamente. Cada movimiento de llana crea una textura irrepetible, lo que aporta exclusividad a cada proyecto.
Lijado final y correcciones
Una vez secas las capas de acabado, se realiza un lijado suave con grano fino (120-220) que mejora el tacto del material, alisa la superficie y elimina residuos o picos.
Este paso es fundamental porque:
- Permite un acabado homogéneo y profesional.
- Elimina imperfecciones antes del sellado.
- Prepara la superficie para una correcta adhesión del protector final.
Es aquí donde se revisan los pequeños detalles: esquinas, uniones, bordes y cualquier zona donde se haya acumulado exceso de material.
Aplicación del sellador: protección y durabilidad
El microcemento necesita un tratamiento final que lo proteja frente a líquidos, manchas, productos químicos y abrasión. Esto se consigue mediante la aplicación de un sistema de sellado profesional, compuesto por:
- Una capa de imprimación selladora o barniz acrílico, que actúa como enlace entre el microcemento y el poliuretano.
- Dos capas de poliuretano (en base agua o disolvente), que brindan impermeabilidad y resistencia al desgaste. El acabado puede ser mate, satinado o brillante.
Esta fase debe realizarse en condiciones ambientales controladas, con herramientas específicas (rodillos, pulverizadores), y respetando los tiempos de secado entre capas.
Tiempos de secado y curado: cuándo puede usarse la superficie
Una vez finalizado el sellado, el microcemento necesita tiempo para alcanzar su resistencia total. El respeto a estos plazos es fundamental para no comprometer el resultado final.
- Secado superficial: entre 24 y 48 horas.
- Transitable con precaución: a partir de las 72 horas.
- Uso habitual (agua, limpieza, tránsito intenso): a partir de los 7 días.
Durante este período de curado, es clave proteger la superficie de líquidos, productos agresivos y objetos pesados.
Conclusión: importancia de seguir cada paso para un resultado profesional
La aplicación del microcemento es un proceso artesanal que requiere precisión, conocimiento técnico y respeto por los tiempos. Cada fase —desde la evaluación inicial del soporte hasta el sellado final— tiene un impacto directo en la estética, durabilidad y funcionalidad del resultado.
Confiar en una instalación profesional no solo asegura un acabado impecable, sino también un revestimiento capaz de resistir el uso diario durante años. El microcemento bien aplicado transforma espacios con estilo, continuidad y alta resistencia, siempre que se respete cada paso del proceso con rigor y profesionalismo.
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